viernes, 16 de abril de 2010

TELEVISIÓN Y ÉTICA


Por estas horas, la televisión se encuentra una vez más en la disyuntiva de plantearse hasta dónde correr la línea del buen gusto en función del rating. Mientras el Comfer actúa enérgicamente cuando ve pechos femeninos, palabras directas o gestos soeces en cámara, y no tan prestamente cuando se envían mensajes nocivos, apologías de la violencia excesiva, y maltratos lingüísticos por cualquier razón incluso hechos discriminatorios.

La repetición de un mensaje tiene que ver con su significante. Hablando sencillamente: la cantidad de veces que se repite una pelea a las trompadas, perfectamente cubierta por 6 cámaras en una emisora que habitualmente sólo tiene 2, productores gritando "es un golazo" y promoviendo una "emboscada" (término utilizado por el dr. Burlando); modifica "acentuando" el mensaje enviado por la emisora.
Pudo haber sido casual el encuentro pugilístico en el estudio, no fueron fortuitas las 35 repeticiones de la escena durante el fin de semana en la misma señal.

En días donde un hombre de 30 años moría por practicar el "vale todo" y un chico en Mercedes era asesinado a trompadas por alumnos de una escuela de clase acomodada, por invitarle una cerveza a una chica; es necesario plantearnos: ¿Cuál es el sentido de nuestra comunicación?

Sin caer en intelectualismos berretas, ni censuras que no sirven para nada, los hacedores de televisión podríamos plantearnos cada palabra e imágen que emitimos al éter que nunca es tan etéreo...
La palabra llega, la imagen invade... Somos parte de un tejido social que disgregado a través de malabares políticos y barbaries económicas, nos precisa para empezar a comprenderse y respetarse.

En el medio, el rating, que generalmente premia: el disparate, la esquizofrenia histriónica, el contraste desmesurado, la agresión "porque sí", la puteada mal ubicada y a destiempo, la sobreestimulación sexual a cualquier horario.

¿Cómo hacer? ¿Cómo entretener sin caer? ¿Cómo motivar sin perder el rumbo? ¿Qué necesita el espectador, qué premia y qué lo aleja? Preguntarse e intentar ya es un mérito, no caer en las mismas fórmulas primitivas es un logro!
Luis Bremer

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente comentario Luis!!! Te felicito por tu acertada mirada sobre el tema.

Anónimo dijo...

Sin palabras. Todo dicho.
felicitaciones

Abrazo
Palla

Anónimo dijo...

UNA PENA QUE LOS MEDIOS NO REACCIONEN, SON FUNCIONALES AL DESASTRE TAMBIEN Y DESPUES SE ESPANTAN CON LAS NOTICIAS DEL INFORMATIVO...

EL DOBLE DISCURSO DE LA TELE ES ESPANTOSO. ME GUSTA QUE HAYA ESTAS MIRADAS Y ESPERO QUE LAS LEAN QUIENES TIENEN EL PODER DE CAMBIAR LOS CONTENIDOS. SALUDOS

Anónimo dijo...

Por suerte veo cada vez menos tele!!! salvo los resumenes donde me rio de esa bizarrada

Succubus dijo...

¡¡Luis, maestro!!

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