martes, 16 de marzo de 2010

EL EXTRAÑO ENCANTO DE LOS AUSPICIOS


El martes de la semana pasada un extraño suceso ocurría en la calle Corrientes, le sacaban el nombre a un teatro. No es un hecho menor, es un cambio de identidad y un ultraje simbólico de la ciudad. ¿Cuál era el motivo?: el jugoso auspicio por diez años de un conocido banco.

En épocas de escaces y bajo presupuesto, uno tiene cierto pudor de criticar mecenazgos y apoyos, especialmente a la actividad teatral.

Tiempo atrás y al mismo teatro, le habían agregado un sobrenombre ó ingrediente lingüístico: Teatro Sky-Opera en alusión al sponsoreo de una cadena de cable francesa. Hacía ruido pero no tanto como esta vez.

El nombre es algo más que una palabra, es un símbolo. Mucho más aún en actividades permanentes y culturales. Si es una modificación que llega para quedarse y sentar una nueva identidad es un tema, cambiar de nombre cada tanto es esquizofrénico. Los diarios no cambian de nombre por etapas y según el anunciante que tengan, uno tampoco le cambia de nombre a los hijos según la empresa donde trabaje el padre, hay formas más sutiles de compensar el apoyo a la actividad.

Puede ser un gesto romántico y fuera de uso, no importa. No me pasa inadvertido cuando bajan un cartel de un teatro, como tampoco me pasan inadvertidas las palabras "silenciadas", ni los ultrajes culturales. Que el apoyo no signifique entrega. Los teatros venden verdades que capitalizan el alma humana... el negocio de los bancos es otro.

Luis Bremer

5 comentarios:

Anónimo dijo...

una verguenza que un teatro emblematico cambie su nombre a cambio de un arreglo comercial.
cultura de la capital tendria que hacer algo.

saludos
felicitaciones por la pagina
Rodolfo

Anónimo dijo...

me parece un horror que un emblema para Buenos Aires como lo es el Teatro Opera deba cambiar su nombre por un tema netamente comercial, de hecho podria haberse llamado el opera citi, pero no sacarle el nombre del todo. Alguna vez fue el opera sky pero cada vez perdemos mas nuestra identidad porteña por el globalismo capitalista,

Gustavo Rearte

Anónimo dijo...

que alguien explique como un teatro como el Opera cambia de nombre como si fuera una gondola de supermercado. El que lo hizo no tiene ni sentido comercial porque mata a una marca historica de nuestra ciudad.
Que alguna autoridad se haga eco de este atropello.

abrazo
Palla

Succubus dijo...

Adhiero a los tres comentarios.
Qué lujo el comentarista que está encima mío...

Anónimo dijo...

UNA PENA, ASI FUERON DESAPARECIENDO UN MONTON DE SALAS, SI SE PRIORIZA EL DINERO, EL DIA DE MAÑANA PUEDA QUE INTERESE MAS QUE EN ESE ESPACIO HAYA UN TEMPLO EVANGELISTA O UN GARAGE...

TODO PUEDE SER SI TENEMOS REPRESENTANTES POLITICOS QUE SOLO PRIORIZAN SU BENEFICIO ECONOMICO Y SE OLVIDAN RAPIDAMENTE DE LOS VOTANTES.

ASI DESAPARECIERON TODAS LAS SALAS, EL ODEON POR EJEMPLO.

AGUANTE EL TEATRO!!!! PERO LOS PRIMEROS QUE TIENEN QUE DEFENDERLO SON LOS EMPRESARIOS TEATRALES, NO SER FUNCIONALES AL DESGUACE!!!

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